En la institución deberían preguntarse….

Por Violeta Osorio

Es muy común que ante el aumento de mujeres y familias que eligen partos planificados en domicilio, desde ciertos sectores e incluso como una manera de “defender” este modelo de atención digan que lxs profesionales que asisten en institución en vez de estar criticando el parto en casa deberían preguntarse por qué cada vez más familias prefieren su casa antes que la institución. Algo así como pregunténse que están haciendo mal para que se les estén acabando los clientes.

En una rápida lectura y bajo un primer análisis este razonamiento parece ser muy lógico y coherente. No son para nada un secreto los elevados índices de violencia obstétrica, expresada en trato humillante, intervenciones innecesarias, crueles e invasivas, discriminación, maltrato verbal  y físico y vulneración de la autonomía que ostenta actualmente el modelo de atención dominante en las instituciones médicas. Por lo que este razonamiento vendría a plantear más o menos, es culpa de ustedes señores de la institución que huyan lxs usuarixs…

Y justamente ahí aparece el gran error.. el parto planificado en domicilio como modelo de atención, como lección libre, autónoma, no es una huida, no es un modelo que se antopone a la institución, mucho menos una opción que nació para dar respuesta a los fallos del modelo institucional, cabe recordar que el primer lugar que tuvo la hembra humana para parir y la cría humana para nacer fue su hogar y la institucionalización de los nacimientos es un hecho histórico bastante reciente y movido ante todo por creencias e intereses económicos, pero lo más importante es recordar que  quienes parimos en casa no estamos “huyendo” de la institución, cuales ovejas descarriadas , estamos eligiendo un modelo de atención perinatal integral.

Lxs profesionales que asisten en institución no tienen que preguntarse por qué cada vez más familias eligen partos planificados en domicilio, porque no hay nada de malo en ello, no es algo a resolver. Puesto de esa manera, da a entender que lxs profesionales de las instituciones tienen que hacer esfuerzos para traernos de vuelta a quienes estamos huyendo, que es importante poner freno y dar respuesta a una opción no del todo saludable, segura  o beneficiosa. Por supuesto este planteamiento se asienta en la creencia arraigada y errónea que tenemos de la institución médica como el mejor lugar, el correcto y seguro para los nacimientos. Lo interesante tal vez es notar como una creencia cultural (que los nacimientos son y han sido institucionales) puede arraigarse tan hondo y tan profundo que incluso aquellxs que ven los beneficios del parto planificado en domicilio y lo consideran una opción segura, viable y saludable siguen teniendo como primera referencia la institución y desde ahi realizan todo análisis.

En todo caso, lo que el modelo de atención perinatal dominante debe preguntarse es ¿por qué la salud se asiste en el territorio de la enfermedad y la patología?, ¿qué implicaciones físicas, emocionales y psicológicas tiene esto en todxs lxs que participan de los nacimientos?, ¿por qué las instituciones suelen ser expulsivas y quienes entran en ellas tienen la horrible sensación de perder derechos por el mero hecho de cruzar el umbral de la puerta? Y en cuanto a lxs profesionales que asisten en institución las preguntas serían: ¿por qué quienes los eligen encuentran en ellxs en general un modelo de atención intervencionista y vulnerador de derechos?, ¿por qué se sienten dueñxs de nuestros cuerpos y nuestra salud y bienestar?, ¿por qué aunque la evidencia científica es clara, en general siguen basando su práctica en costumbres nocivas para la diada? Sus esfuerzos deben dirigirse a brindar una atención garante de derechos y que favorezca el bienestar y salud de quienes lxs eligen. Dada la situación imperante en la mayoría de las instituciones médicas, el problema real a resolver es cómo transformar el actual modelo de atención dominante, invasivo, misógino, cruel y nocivo en un modelo garante de derechos y que resguarde y favorezca el bienestar y salud de las mujeres, sus hijxs y familias.

Y frente al parto planificado en concreto habrían dos preguntas que podrían hacerse, la primera que sería más bien una preocupación: ¿cómo generar mejores mecanismos de articulación para los casos de derivación o traslado? Algo en lo que actualmente por desconocimiento y prejuicio suelen poner trabas, llegando incluso a desplegar sobre la mujer y/o el/la bebé conductas aleccionadoras.  Y la segunda cuestión sería que puedan mirar el modelo de atención domiciliaria con el fin de aprender de él, desde su concepciones ideológicas y políticas, la manera como se piensan los vínculos, la salud, el nacimiento y el bienestar y la práctica que se materializa en consecuencia el modelo de parto planificado en domicilio tiene grandes aportes que realizar a todo el sistema de salud.

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